sábado, 14 de abril de 2012

El fin de la monarquía en Portugal



Si hay un país que ha venido viviendo una historia bastante análoga a la España ese ha sido Portugal. Sin querer extenderme en comparaciones, que además de odiosas, suelen ser aburridas de soportar, quiero en este post tratar las últimas décadas de la monarquía en Portugal, país que,
de manera anticipada, vivió una situación social y política que en parte se repetiría en España. Que duda cabe que la cercanía con nuestro país influiría en el devenir político, pero es sorprendente ciertas similitudes con lo ocurrido en España.
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Para mediados del siglo XIX Portugal se había estabilizado políticamente tras dejar atrás la guerra civil de los años 30, entre seguidores de la reina María (hija de Pedro IV) y seguidores de Miguel de Braganza (hermano del anterior), un caso sorprendentemente parecido al sucedido en España entre isabelinos y carlistas.
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La estabilización de Portugal se basaba en aquella época en la implantación de un sistema liberal y constitucional con ciertas libertades. Además el país se desarrollaba industrial y comercialmente, a pesar de los cual la modernización del país fue más lenta que en el resto de Europa.
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En ese incipiente desarrollo de Portugal tuvo bastante que ver la figura del rey Pedro V, quien se convirtió en rey en 1853 a la muerte de su madre la reina María II. Influido por su padre Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha, se realizaron en el país ferrocarriles, telégrafos, y mejoras en la salud pública. Pero ese periodo benéfico empezaría a declinar con la muerte del rey en 1861, fallecido a causa del cólera. Al no dejar descendencia por su prematura muerte (24 años) le
sucedió en el trono su hermano menor Luis Felipe (Luis I).
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En el reinado de Luis I (rey 1861-1889), después de unos años de inestabilidad política
(1868-1872), se afianzó un sistema de turno de partidos, al modo que por aquel entonces ocurría en España, entre los partidos conservador y progresista. Pero a pesar de esa estabilidad Portugal se devaluó en aspectos económicos y sociales con respecto a otros países europeos. El rey que era culto y un apasionado por la ciencia, no fue educado para ser rey por ser el tercer hijo
varón, y ello repercutiría negativamente en su gobierno.
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A pesar de las carencias del rey durante su reinado se produjo ciertos avances políticos como la extensión del sufragio a todos los cabezas de familia en 1880, lo que lo aproximaba bastante al sufragio universal. Pero ante una población mayoritariamente rural y analfabeta funcionaria bastante, como ocurrió en España, el sistema caciquil.
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A la muerte del rey Luis en 1889 le sucedió su hijo Carlos quien reinaría como Carlos I (rey 1889-1908). Hombre inteligente pero propenso al despilfarro, a las relaciones extramatrimoniales y con una mala praxis política, que conducirían al fin de la monarquía en Portugal.
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Nada más llegar al trono tuvo que hacer frente a la cuestión colonial con la firma de acuerdos con el Reino Unido que dejaron normalizado el dominio de Portugal en sus territorios africanos. Pero en el interior del país ocurrió todo lo contrario: Portugal se declaró dos veces en bancarrota y los
disturbios sociales aparecieron a la par de las importantes disensiones con socialistas y republicanos; además la prensa actuó claramente en contra del monarca. El avance del republicanismo iba a favorecer la llegada de la república.
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Ante toda esta situación conflictiva el rey tomó la peor solución posible: nombrar a Joao Franco primer ministro, lo que suponía la disolución del Parlamento y la aplicación de políticas dictatoriales. En 1908 el rey y su hijo y heredero Luis Felipe fueron asesinados a tiros en Lisboa por al menos dos hombres republicanos, el próximo rey y segundo hijo de Carlos I, Manuel, fue alcanzado en un brazo.
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A pesar de toda la situación límite en Portugal con la inestabilidad política y el regicidio la monarquía iba a sobrevivir dos años más. El nuevo rey Manuel II iba a responsabilizar a Joao Franco de la situación por sus medidas dictatoriales, en un intento de salvar a la institución que se demostraría fracasado. Se produjeron elecciones libres en las que los republicanos obtuvieron un resultado discreto (9%) y el resto de la oposición a la monarquía obtuvo un 33%
Aunque las elecciones no le fueron totalmente adversas a los defensores de la monarquía el 4 de octubre se produjo una revolución que llevó al rey a salir al exilio hacia el Reino Unido.
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El ex rey Manuel casó en 1913 con una princesa alemana, pero murió en 1932 sin dejar descendencia, por lo que los derechos al trono portugués pasaron a una rama menor de los Braganza descendientes de Don Miguel, el tío de la reina María II.
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La república se extendería durante dieciséis años, periodo político muy conflictivo en el que se incluye una corta guerra civil en 1919, hasta que en 1926 se produce en Portugal un golpe de Estado militar que traería una dictadura que duraría hasta 1974.
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Siendo la historia contemporánea de Portugal esa gran desconocida para los españoles precisamente por su cercanía geográfica, que duda cabe que todo lo anteriormente relatado nos suena bastante, ¿verdad?.
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Imagen: Manuel II, ultimo rey de Portugal.

martes, 3 de abril de 2012

La Italia normanda



Italia fue en la Edad Media un territorio tremendamente
dividido que sufrió múltiples cambios políticos-administrativos. No hay
historia medieval para mí más apasionante que la que aconteció en Italia.
Historia compleja de dominar hasta para los más entendidos, un puzle del pasado
que se presta como cualquier historia a ser desentrañado, y cuando más indagas
más te pierdes y cuando más te pierdes más te apasionas por la historia.
En Italia estuvieron presentes en el Medievo buena parte de
las potencias europeas. Fue el caso de Bizancio, Sacro Imperio, Aragón, Francia
y curiosamente también el de un pueblo originario del norte de Europa, el
normando. Realmente resulta peculiar hablar de un pueblo del norte instalado en
la parte meridional de Europa, muy cerca geográficamente de África a sólo un
tiro de piedra.
Los normandos eran vikingos originarios en su mayoría de
Dinamarca que se expandieron por Europa a partir del siglo IX y se instalaron
en el noroeste de Francia, concediéndoles el rey franco Carlos el Simple un
ducado llamado en adelante Ducado de Normandía. De ahí un grupo en principio
reducido pasó al sur de la península italiana. El motivo de su llegada a Italia
no está bien clarificado, pero parece la explicación más lógica aquella que
apuesta por una llamada del Papado de
Roma para enfrentarse como soldados mercenarios bajo el mando de los lombardos
contra los bizantinos que dominaban la parte más meridional de la península.
A mediados del siglo XI, bajo el vasallaje directo del Emperador
del Sacro Imperio Romano-Germánico Enrique III, se establecieron dos condados
normandos, el Condado de Aversa y el Condado de Melfi, más adelante Ducado de
Apulia. Este ducado sería el responsable más adelante de expulsar a los bizantinos del sur de Italia.
Sicilia por su parte estaba dominada por los musulmanes que
habían establecido el Emirato de Sicilia siglos atrás. A principios del siglo
XI diferentes crisis sucesorias debilitaron políticamente al poder sarraceno en
la isla. Esta situación era muy parecida a la vivida en España en los siglos
XI-XIII. En este contexto, los normandos Roberto Guiscardo y su hermano menor
Rogelio Bosso, de la dinastía Hauteville, intentaron su conquista a partir de
1061, ya que habían recibido del Papa además del título de Duque de Apulia el nominal
de Duque de Sicilia.
Con la conquista normanda de Sicilia Roberto Duque de Apulia
otorgó el título de Conde de Sicilia a su hermano Rogelio I bajo la soberanía
de Roberto. Para 1091 Sicilia quedó liberada de los musulmanes y en ese año
Rogelio también arrebató a los sarracenos la isla de Malta. Rogelio II, hijo de
Rogelio I, sucedió a su hermano Simón en 1105 cuando aún era menor de edad.
Rogelio II (1095-1154) trabajó por aumentar su prestigio y
dominar la totalidad de la isla. A la muerte de su primo Guillermo II de Apulia
en 1127 Rogelio recibió el Ducado de Apulia con lo que consiguió unir todas las posesiones normandas en
Italia, a excepción del Principado de Capua. Eso suponía dominar Sicilia y la
mayor parte de la mitad sur de Italia. Con estas adquisiciones Rogelio se
propuso convertir a Sicilia en un reino. En 1130 Rogelio es coronado rey de
Sicilia por el antipapa Anacleto II. Comienza en ese año la existencia de un reino
que pasados los siglos sería posesión aragonesa de la Casa de Austria.
Los nobles de Apulia no quisieron reconocerlo y los años
posteriores a 1130 estuvieron plagados de luchas entre los rebeldes y el poder
central de Sicilia. Una vez pacificados sus dominios Rogelio II se dispuso a
extender su influencia por el norte de África y Grecia. Murió en 1154 siendo
sustituido por su cuarto hijo Guillermo.
Guillermo I (rey 1154-1166) llamado el Malo era un rey menos
enérgico que su padre. Tuvo que defenderse del Papado y de los griegos en sus
dominios del sur de la península siendo vencedor en la lucha y reconocido como
legítimo rey de Sicilia. Sin embargo los dominios africanos conseguidos por su
padre fueron perdidos a manos de los almohades. Murió en la primavera de 1166
siendo sucedido por su hijo Guillermo.
Guillermo II (rey 1166-1189) llamado el Bueno fue el
contrapunto a su padre en cuanto a la gobernación del reino. Con Guillermo II
se llegó a un periodo de estabilidad cesando los conflictos internos. Casó con
Juana Plantagenet, la hermana de Ricardo Corazón de León, con quien tuvo un
hijo llamado Boemondo, quien murió muy joven.
Excepcional diplomático supo tener a su favor al Papado y a
los lombardos para defenderse de un enemigo común el Emperador del Sacro
Imperio Federico Barbarroja. En su afán de mantener la paz aprobó la unión de
su tía Constanza, hija de Rogelio II, con Enrique Hohestaufen el hijo del
Emperador Federico. Cuando estaba a punto de morir, al no tener descendencia,
nombró heredera a su tía Constanza I de Sicilia.
La decisión de Guillermo II no fue aceptada por Tancredo de
Lecce, hijo ilegitimo de Rogelio de Apulia, hijo mayor de Rogelio II. Tancredo
se rebeló y tomó el control de la isla siendo coronado rey como Tancredo I de
Sicilia en 1190. Al año siguiente Enrique Hohestaufen y Constanza fueron
coronados emperador y emperatriz del Sacro Imperio y se dirigieron hacia el sur
para reclamar el reino de Sicilia. Tancredo tuvo al principio importantes
victorias sobre los imperiales pero su muerte en febrero de 1194 abría el
camino al gobierno Hohestaufen en Sicilia.
Sibilla de Acerra, esposa de Tancredo estableció la regencia
de su hijo Guillermo III, pero en el mes de mayo Nápoles se rindió al Emperador
Enrique y en noviembre hizo lo propio Sicilia. La familia real cayó en poder de
los imperiales y se rumoreó que Guillermo III, castrado y ciego murió en
Alemania en 1198, muriendo así el último rey normando de Sicilia. Se establecía
de esa manera la dinastía Hohestaufen en Sicilia hasta que pasado un siglo
fuera sucedida por la dinastía aragonesa, aunque eso ya es otra historia.


Imagen: Escudo de armas de la familia Hauteville.

domingo, 25 de marzo de 2012

El príncipe valiente



No han sido multitud los príncipes de sangre real que han
destacado por su valentía y compromiso con los súbditos de su reino a lo largo
de la historia. Así es como resulta que cuando se habla de un príncipe
añadiendo la adjetivación valiente inmediatamente pensamos en la historieta El
Príncipe Valiente creada en 1937 por Harold Foster ambientada en la época del
Rey Arturo y sus caballeros de la Tabla redonda, y que ha llegado a nuestros días publicada en
varios periódicos estadounidenses.

Y es que en efecto, los príncipes reales por lo general y teniendo en cuenta que fueron al fin y al cabo humanos y por tanto débiles y fuertes, generosos, pero también vengativos, egoístas y traidores, no dejaron un buen concepto de sus obras en la mayoría de los casos, bien mientras fueron príncipes, bien y sobretodo mientras reinaron. Y hete aquí que a lo largo del
tiempo son infinidad los ejemplos de esto.

Pero en ese ánimo mio de encontrar aquello que no resulta claro y evidente al conocimiento me he puesto a localizar un príncipe valiente que existiera en la realidad, y evidentemente en época pretérita anterior al siglo XX. Y lógicamente no es el único, pero si es digno de tal calificación
más que por ser valiente -que lo era- por ser generoso que en su condición era también
toda una valentía, y lo he encontrado en el Príncipe Real francés Fernando
Felipe de Orleans.

De nombre completo Fernando Felipe Luis Carlos Enrique José
de Orleans nació en Palermo en 1810. Siendo hijo primogénito de Luis Felipe I,
Rey delos franceses (1830-1848), estaba destinado a ser rey, pero la desgracia
le apartó de esa misión. Su nombre Fernando, inédito en la realeza francesa, le
fue impuesto por su abuelo materno, Fernando I Rey de las Dos Sicilias.

Para 1830 cuando estalló la Revolución de julio formaba parte del ejército y con el comienzo de la revuelta se puso del lado de los sublevados parisinos. Cuando su padre fue elegido por las Cámaras francesas para ser rey, el primero y único de Francia de la Dinastía Orleans, él se convirtió en Príncipe Real.

Intervino en política de manera infructuosa junto a su padre, pero donde de verdad se desenvolvió bien fue entre el Pueblo, donde era muy popular por las demostraciones de valía
en la guerra en Argelia. Se distinguió por querer mejorar la moral y las
condiciones de los soldados. Pero sobretodo se le admiró por la demostración de
coraje y generosidad en la epidemia de cólera de 1832 cuando condujo a los más
enfermos a un hotel de París sin preocuparse por el peligro que corría de
contagio.

Era generoso y preocupado por los más necesitados y una
esperanza para la oposición al régimen de su padre. Pero su muerte en un
accidente de carruaje en 1842 truncó su suerte y con ella la de la salvación de
una monarquía francesa debilitada en los años 40 que caería con la Revolución
de 1848. De haber vivido en esa fecha hubiera tal vez podido sobrevivir la
monarquía en Francia por la popularidad del príncipe entre el Pueblo, pero eso
es historia ficción y lógicamente es imposible de saber.

Fernado era bisabuelo de nuestro actual monarca Juan Carlos I.

jueves, 22 de marzo de 2012

Batalla de Little Big Horn



La Batalla de Little Big Horn tuvo lugar el 25 y 26 de junio de 1876, en Little Big Horn, territorio de Montana (EE.UU) siendo esta una de la muchas batallasde la Guerra de Black Hills entre
soldados del 7º Regimiento de Caballería comandado por el Teniente Coronel George
Armstrong Custer y varias tribus indígenas bajo el mando del gran jefe sioux Tasunka Witko, llamado también Caballo Loco.
Se trató de
una de las mayores derrotas del Ejército de los Estados Unidos durante las llamadas «Guerras Indias».
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De sobra es conocido que el enfrentamiento se saldó con la muerte del coronel Custer y de
sus hombres, una derrota inesperada que quizás fuese debida a los siguientes motivos:

Error de Custer al pensar que su regimiento podría hacer lo que hubiese necesitado todo un ejército. Es posible que Custer recordase las temerarias cargas de su caballería efectuadas durante la Guerra Civil, que tantas victorias le valieron, eso sí, enfrentadas a un enemigo que actuaba de distinta forma, y siempre con mucha suerte de su lado.

En el campo de batalla, división de las fuerzas ante un enemigo superior en número, quizás para evitar que en la victoria Terry o Gibbon (y en menor medida Reno o Benteen) le quitasen el mérito que necesitaba para alcanzar mayor fama en su (hipotetica) futura carrera hacia la Presidencia de los Estados Unidos.

Negativa del Teniente Coronel Custer a dotarse de armas pesadas (ametralladoras Gatling) y a contar con fuerzas de apoyo, debido a las prisas que tenía por entablar combate con los indígenas en la certeza de que iba a derrotarlos.

Desobedecer los consejos de sus exploradores nativos de no atacar y esperar refuerzos, ya que eran superados en número por sus enemigos. Es posible que Custer pensase que al primer ataque los indios se iban a asustar y a salir en desbandada como hacian habitualmente (Custer desconocia la agresividad demostrada por los indios en la batalla de Rosebud contra Crook solo una semana antes).

Prisa por atacar y derrotarlos, ya que 8 días después (el 4 de julio) se iba a celebrar el centenario de la Independencia de Estados Unidos. Además ese mismo día se reunía la convención del partido demócrata que iba a nominar los candidatos a la Presidencia, y Custer deseaba dirigir los destinos de su patria.

Todos estos errores, sumados, hicieron que los indígenas sólo perdieran unos 200 guerreros.
Por su parte, Custer tuvo 268 muertos, entre ellos 16 oficiales, 242
suboficiales y tropa, así como 10 civiles y exploradores.
Las teorias más modernas (Pennington) atribuyen el colapso del batallon de Custer a la
prematura herida en el pecho del mismo al intentar cruzar el vado y atacar el
poblado. Eso explicaria en parte la confusion y la retirada desordenada hacia
los altos cercanos. Teorias que no excluyen las responsabilidades propias a
Reno y Benteen que no cooperaron en absoluto por no decir que simplemente
desobedecieron sus ordenes. La corte marcial del Mayor Reno celebrada tres años
mas tarde fue aprovechada por el Ejercito para "tapar" el asunto y echarle todas las culpas a Custer.

miércoles, 4 de mayo de 2011

El rey pobre de Córcega

Córcega es esa gran desconocida de Europa, tan cercana y a la vez tan poco presente en la mente de los que sin parecer tenerlo muy presente vivimos relativamente cerca, porque Córcega está relativamente poca distancia de España, Francia e Italia. Es posiblemente el mása preciado paraiso (junto a las islas griegas) del Mediterráneo, pero tan poco aprovechado como tal, seguramente porque los mismos corsos han querido que así sea.
Su historia parece sacada del lejano y salvaje Oeste americano, de la Indochina de los años sesenta, de la España de la ocupacíón francesa, porque Córcega ha pasado todos los males imaginables, y a pesar de luchar constantemente por su libertad ésta nunca ha terminado por llegar. Ocupada en la Edad Media por los pisanos y durante un breve tiempo (segunda mitad del siglo XIV y primera del XV) por aragoneses en lucha con genoveses, terminó en poder de éstos últimos a mediados del siglo XV por obra y gracia del Papa Nicolás V.
El dominio genoves se extendería hasta el siglo XVIII cuando el sueño corso parecía abrirse camino y la creación de un nuevo Estado isleño en el Mediterráneo parecía más posible que nunca. La decadencia y crisis de Génova afectó muy severamente a la república y por extensión a Córcega, que se vió obligada a luchar contra la metrópoli para poder subsistir.
La guerra contra Génova (1729-1768) terminaría por convertir la isla en un territorio francés. El desarrollo de un nuevo reino quedaba frustrado pues, y Córcega pasaría de ser dominada por genoveses a serlo por franceses. Es en este tiempo de guerra de liberación cuando aparece en escena la historia tan poco conocida del rey Teodoro de Córcega.
En 1735 los corsos declaran a Córcega Estado soberano, pero el nuevo reino carece en sus primeros momentos de rey al estar intencionadamente vacante el trono con el objetivo, por parte de los corsos, de conseguir apoyo externo que les ayudara en su lucha contra los genoveses. Pero el complejo equilibrio político europeo hace que nungún Estado se postule a proponer un nuevo rey para el nuevo reino. Esta situación era favorable para Génova, pero también para la increible aventura de barón alemán llamado Teodoro de Neuhoff, un extraño aventurero de la baja nobleza alemana originario de Colonia, que conseguiría convencer a parte de los corsos para postularse como rey del vacante trono de Córcega.
Una vez en el trono reparte profusamente títulos a los cabecillas de la insurrección. Demostraba así una hábil perspicacia dando a los nuevos nobles un reconocimiento que nunca consiguieron de los genoveses y que ellos añoraban. Pero el futuro del nuevo rey y del nuevo reino pasaba por la ayuda externa que jamás llegaría. Con esa excusa, y sabiéndose Teodoro seguramente perdido, el rey marcha ocho meses después de ocupar el trono en busca de la necesitada ayuda.
Teodoro volvió a aparecer en Córcega dos años después en una frustrada tentativa de restauración, y otra vez en 1743 esta vez con apoyo inglés que tampoco daría sus frutos. La vida del rey Teodoro de Córcega terminaría en la pobreza en 1756. Con su muerte desaparecía el único y efimero rey de Córcega.

jueves, 6 de enero de 2011

El último Estuardo




En 1685 murió el rey Carlos II de Inglaterra y Escocia de la Casa Estuardo sin que tuviera descendientes legítimos. Le sucedió su hermano Jacobo II (rey 1685-1688) quien pronto demostró su política en favor de los católicos, lo que provocó la indignación de la mayoría protestante inglesa. En junio de 1688 la tensión religiosa llegó a su culmen cuando la reina María de Módena-que era católica- dio a luz a un varón llamado Jacobo Francisco Eduardo, quien se convertía por derecho de sangre en heredero a los tronos de Inglaterra y Escocia.

Nobles protestantes temerosos de la implantación de una monarquía católica en Inglaterra se pusieron en contacto con el yerno de Jacobo, Guillermo de Orange, casado con su hija María quien era hija de Jacobo y de su primera esposa Ana Hyde, para que se hiciera con el poder. La intención de los protestantes era que fuera la hija de Jacobo II, quien había sido educada en el protestantismo, y no su hijo Jacobo quien se hiciera con el trono. En noviembre Guillermo llegó a Inglaterra provocando la deserción de los oficiales protestantes del ejército inglés. El 10 de diciembre la reina María huyó con el príncipe Jacobo a Francia, un día después el rey hizo lo propio. Comenzaba así el reinado conjunto de María II Estuardo con su primo el Estatúder de los Países Bajos Guillermo III de Orange. María murió en 1694 y Guillermo en 1707 sin que dejaran descendencia.

A la muerte Guillermo III le sucedió su cuñada Ana I Estuardo quien falleció también sin descendencia en 1714. Ana I fue el último monarca Estuardo en reinar en Inglaterra y Escocia siendo sucedida por el príncipe protestante más cercano por derecho de sangre, Jorge de Hannover, ya que en tiempos de Guillermo y María se excluyeron en adelante a los príncipes católicos de la sucesión a la Corona.

La expulsión del trono de Jacobo II y las disposiciones legales de sucesión establecidas bajo el reinado de Guillermo III y María II dejaba sin posibilidad de sucesión en el trono a los descendientes de Jacobo II habidos del matrimonio con la reina María de Módena. Quedaban, en consecuencia, sin el trono la descendencia legítima de Jacobo II y María de Módena empezando por Jacobo Francisco Eduardo “Jacobo III”, quien intentó recuperar el trono escocés perdido por su padre sin tener éxito. A su muerte en 1766 le sucedió en sus derechos dinásticos su hijo Carlos Eduardo “Carlos III”, quien también intentó una restauración de los Estuardo en el trono sin conseguirlo al ser derrotado por Jorge II.

Cuando Carlos Eduardo murió en 1788 sin descendencia los derechos dinásticos pasaron a su hermano menor Enrique Benedicto (Enrique IX para sus seguidores) Cardenal y duque de York, último representante dinástico de la Casa Estuardo. Ya en aquel año de 1788 se sabía que cuando falleciera Enrique se extinguiría una de las dinastías más importantes de la historia moderna de Europa, y es que su condición de miembro de la Iglesia Romana impedía que pudiera tener descendencia legítima.

Enrique Benedicto representó en toda su esencia el espíritu católico de los Estuardo por su dedicación a los menesteres religiosos. Nació en Roma en 1725 donde se encontraba residiendo su familia. Fue bautizado el mismo día de su nacimiento por el Papa Benedicto XIII, por quien se le puso su segundo nombre. Se ordenó sacerdote en la juventud y se convirtió en Cardenal en 1743, para esos años su hermano mayor Carlos Eduardo, que nació en 1720, ya había tenido experiencias en la guerra. Siendo su hermano el heredero de los derechos dinásticos no estaba destinado para él el legado real, pero el matrimonio de Carlos Eduardo con Luisa de Stolberg no dejó descendencia, posiblemente la intolerante actitud de Carlos con Luisa, los deseos de vivir de ella y el consecuente distanciamiento de ambos pudieron tener algo que ver con esa circunstancia. Las vidas de los dos hermanos fueron bastante diferentes, Carlos probó ser un cobarde, caprichoso y egoísta, que pasó los últimos años de su vida como un anciano enfermo destruido por la bebida; Enrique un hombre de la Iglesia alejado de escándalos.

Enrique vivió sus últimos años en la localidad italiana de Frascati, cerca de Roma donde recibió como huésped a su primo segundo Carlos Manuel de Saboya, quien habiendo enviudado en 1802 y sin tener descendencia renunció al poder en Cerdeña en favor de su hermano menor Víctor Manuel I. Enrique murió en 1807 pasando los derechos dinásticos a su primo Carlos Manuel de Saboya por ser el varón de mayor edad descendiente del rey inglés Carlos I, padre de Jacobo II. Carlos Manuel nunca reclamó sus derechos al trono británico.

Con la muerte de “Enrique IX” se extinguía la representación de la Casa Estuardo pasando con el tiempo los derechos reales de la misma por varias dinastías europeas hasta nuestros días, si bien desde la muerte del último representante Estuardo ningún sucesor en esos derechos al trono británico ha reclamado el título de rey del Reino Unido.

Parece increíble que una de las dinastías más importantes de la Europa moderna desapareciera, pero si se piensa en que el nombre de la Casa lo transmitían sólo los varones, en la alta mortandad de los partos de la época situación que los Estuardo padecieron de manera crónica, además de una imposibilidad de procrear en algunas de las reinas puede explicarse esa situación. La descendencia de los Estuardo por vía masculina, sin embargo, ha llegado hasta nuestros días, ya que aunque la descendencia legítima se extinguió con “Enrique IX” no ocurrió así con la ilegítima. Carlos II que no tuvo ningún hijo legítimo tuvo 14 ilegítimos, y 6 su hermano Jacobo II.

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA

-La duquesa de Alba, Cayetana Fitzjames-Stuart, desciende de un hijo ilegítimo de Jacobo II, Jacobo Fitzjames.

-La princesa Lady Diana descendía de dos hijos naturales de Carlos II Estuardo.

-Carlos Manuel de Saboya firmaba sus documentos oficiales con más de treinta títulos nobiliarios aunque, como se ha dicho más arriba, jamás reclamó el trono británico.

domingo, 2 de enero de 2011

William Walker, el presidente loco.


“… en mi infancia había resuelto dedicarme a la política… esa idea con frecuencia vuelve cuando sueño despierto, dejándome en duda si será una ángel de luz o un ángel de las tinieblas”.

William Walker, político estadounidense (1824-1860)

Hace unos meses hablaba en uno de mis post sobre la intervención, a finales de los años 20 y principios de los 30 del siglo pasado, de los estadounidenses en Nicaragua. Una intervención que se convertía en un fracaso y un casi desconocido precedente de lo vivido décadas después en Vietnam. Siempre se ha dicho que Vietnam fue la primera derrota de EE.UU. pero Nicaragua, en cierta manera, ya cumplió ese papel.

Lo que es también muy desconocido y un caso bastante peculiar en la historia de América Latina es la intervención militar estadounidense a mediados del siglo XIX en el joven territorio soberano de Nicaragua. En esta ocasión no sería una intervención del Gobierno norteamericano sino que correspondería a la iniciativa privada, si así es por extravagante que pueda parecer a la iniciativa privada.

En realidad ya era conocida la cuestión de la iniciativa privada de estadounidenses, los llamados filibusteros, en la conquista política y administrativa de territorios al norte del Rio Bravo. Me refiero a California y Texas arrebatadas a México y convertidos poco tiempo después en Estados de los EE.UU. Pero aun así una intervención de características similares más allá de territorio limítrofe con EE.UU. no dejaba de ser un caso político un tanto exótico y podría decirse también absurdo que llevaría a un inútil derramamiento de sangre, añadido al que ya acontecía en el país centroamericano.

El “iluminado” que consumaría dicha intervención fue un político y periodista estadounidense llamado William Walker. Se decía de él que era un tanto lunático, apostillo yo que más bien un poco loco. Walker era hijo de James Walker, un banquero escocés, y de Mary Norvell, originaria de Kentucky. Nació en 1824 y se educó en un ambiente austero y puritano. Tuvo en sus años juveniles una personalidad tranquila y refinada. Se licenció en Medicina pero con el tiempo se dio cuenta que no era lo suyo. Estudió también Derecho pero acabó trabajando de periodista en Nueva Orleans. Fue allí donde conoció a Ellen Galt Martin que era sordomuda, y con quien se piensa que se comprometió en matrimonio. Pero el matrimonio no llegó a realizarse porque Ellen murió de fiebre amarilla. La muerte de su amor marcó profundamente la personalidad de William que se volvió melancólico y en ocasiones paranoico.

Por aquellos años en EE.UU. era muy conocida la doctrina del Destino Manifiesto que respaldaba la expansión del país por territorios no conquistados de Norteamérica y territorios extranjeros como Canadá, México y Centroamérica. Para 1850 William se dirigió a San Francisco en busca de oportunidades, allí trabajó en el periódico Daily Herald. Estando en California fue atraído por la colonización de los territorios mexicanos de Sonora y Baja California. Su intención era crear una nueva república para integrarla en EE.UU. Organizó una expedición con un pequeño contingente en su mayoría vagabundos de los muelles californianos pero ésta terminó en fracaso, a pesar de obtener alguna pequeña victoria frente a los mexicanos y de recibir refuerzos. En 1854 se proclamó presidente de Sonora pero el Gobierno estadounidense por acuerdos con México lo consideró transgresor de las leyes federales, fue juzgado y declarado por el jurado no culpable, lo que daba una idea de la opinión favorable de una parte de la población por la doctrina del Destino Manifiesto.

Después de su fracaso en México Walker fue instruido por Byron Cole, editor del periódico Commercial Advertiser donde trabajaba, de la situación de división y conflicto en Nicaragua. El país centroamericano se había convertido en lugar de paso en el tránsito marino del este al oeste de los EE.UU y confluían en él intereses ingleses y norteamericanos. Las dos facciones políticas del país legitimistas en el poder, que defendían los intereses ingleses, y democráticos, que defendían los estadounidenses luchaban entre sí. Es en esta situación en la que interviene Walker en apoyo de los democráticos. Se trataba de frenar el avance de la influencia inglesa y “americanizar” el país, incluyendo entre otras medidas la introducción de la esclavitud.
En 1855 Walker parte hacia Nicaragua con los llamados “Inmortales”, en realidad 58 individuos entre militares y vagabundos. En Nicaragua fue recibido por el líder de los democráticos, Francisco Castellón, que lo nombró ciudadano nicaragüense y le otorgó el rango de coronel. Sus acciones militares apoyadas por nicaragüenses del bando democrático consiguieron que se hiciera con el control del país tras la caída de Granada, bastión legitimista. El presidente José María Estrada huyó del país y a Walker le fue ofrecido el cargo vacante pero lo rechazó, sin embargo si aceptó el nombramiento de general en jefe del ejército. El nuevo presidente fue Patricio Rivas, pero William Walker de hecho era el que tenía el poder absoluto.

Walker no recibió ningún apoyo de EE.UU., quien no deseaba enfrentarse con el Reino Unido. Asimismo, las naciones centroamericanas se opusieron a la presencia de las tropas de Walker, los llamados filibusteros. A ello se unió su enfrentamiento con el empresario norteamericano Vanderbilt, quien tenía el dominio de la ruta marítima que desde el este transcurría por Nicaragua hacia el oeste de EE.UU. Con esta oposición Walker dejó de recibir provisiones y reclutas.

En junio de 1856 Walker insta a Rivas a convocar elecciones pero el presidente huye ante el temor de ser arrestado. Walker disuelve el Gobierno Rivas e instala como presidente provisional a Fermín Ferrer. Días después se celebraron las elecciones presidenciales resultando ser elegido de manera irregular el propio Walker con un amplio respaldo de votos. Las medidas de Walker ya como presidente fueron ciertamente polémicas; confiscó bienes de sus opositores ante la escasez de dinero, introdujo de nuevo la esclavitud abolida en 1824 intentando ganarse la simpatía de los Estados esclavistas del sur de EE.UU., y entregó tierras estatales a filibusteros.
Un mes después de ser elegido presidente Honduras, El Salvador y Guatemala firmaron un tratado de alianza contra Walker, más tarde se unirían los costarricenses. Para colmo de males los legitimistas y los democráticos firmaron la paz para enfrentarse conjuntamente a la presencia filibustera. La llegada de los aliados a Granada generó la orden de Walker de destruir la ciudad con la intención de que no cayera intacta en manos de sus enemigos.

Acosado y prácticamente derrotado es la presencia militar estadounidense con el capitán Davis a la cabeza quien organiza la intermediación entre aliados y Walker para la salvaguarda de vidas de mujeres y niños. Finalmente el 1 de mayo de 1857 Walker y sus seguidores claudican ante la fuerza naval de EE.UU. El día 5 de ese mismo mes parte para Nueva Orleans, donde fue recibido como un héroe. En su alocución culpo al Secretario de Estado norteamericano Marcy, a los abolicionistas de la esclavitud y a los británicos de su fracaso, además afirmó que los nicaragüenses eran incapaces de auto-gobernarse. Pero la prensa de la que él había formado parte relataba las penosas condiciones en las que llegaban los combatientes de Nicaragua y la crueldad e indolencia demostrada por Walker hacia sus hombres.

Walker organizó dos nuevas expediciones a Centroamérica que resultaron en fracaso. En la segunda de ellas en territorio hondureño se rindió a los ingleses, pero éstos lo entregaron a los hondureños quienes lo sentenciaron a muerte. Cuando fue apresado declaró ser el presidente de Nicaragua. Era septiembre de 1860.

Con la intervención de Walker se despertó el rechazo de los centroamericanos hacia los EE.UU. un rechazo político que continuaría en el tiempo. A partir de entonces se acuñó el término “América Latina” en referencia a la alianza de los países de la zona contra el imperialismo estadounidense.

Cuando los EE.UU. intervinieron en Nicaragua en pleno siglo XX (años 20 y 30) posiblemente no tuvieron muy presente el antecedente de Walker, cuando lo hicieron en Vietnam tampoco debieron de pensar mucho en Nicaragua. El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, a lo que yo añadiría que en ocasiones son más de dos veces.


PALABRAS ANEXAS

La jungla hace a los ejércitos grandes pequeños y a los pequeños victoriosos.